
Enfermedad periodontal /Ortodoncia
- Loyda Rivas

- 5 feb 2021
- 5 min de lectura
La ortodoncia es un tratamiento seguro en pacientes periodontalmente estables (ausencia de inflamación, infección y de bolsas periodontales activas), y deben acudir a controles periódicos durante el tratamiento ortodóntico para que se mantenga su seguridad.
El paciente periodontal se puede beneficiar con un tratamiento combinado de ortodoncia y periodoncia, ya que determinados movimientos dentarios como la extrusión, la intrusión, la rotación, el enderezamiento, etc pueden ser favorables para el periodonto enfermo. El tratamiento de ortodoncia en pacientes con enfermedades periodontales, se realiza gracias a un buen equipo multidiciplinario con una relación estrecha entre el Periodoncista y el Ortodoncista. La cooperación de ambas disciplinas tienen un objetivo común que es: Realizar un diagnóstico completo de la salud oral del paciente, individualizar cada caso, preparar lo tejidos y darle una correcta salud periodontal, previa al movimiento de ortodoncia, y alcanzar un plan terapéutico interdisciplinario para mantener esa salud oral y los tejidos que sostienen al diente, y mejorar sus funciones.
Lo que es fundamental antes de empezar el tratamiento de ortodoncia de un paciente periodontal es eliminar la inflamación activa de los tejidos.
Cuando la salud oral del paciente es buena, el objetivo común de los dos especialistas es mantenerla, y si es posible, mejorar la función de longevidad y estética del aparato estomatognático.
Cuando no lo es, el ortodoncista ha de subordinar los objetivos oclusales y estéticos a su recuperación.
Aunque el periodoncista se dedica fundamentalmente a tratar las enfermedades inflamatorias de los tejidos de soporte dentario, también trabaja sobre los mismos con fines estéticos. Además, puede prevenir la aparición de problemas periodontales relacionados con los movimientos ortodóncicos y tratar sus complicaciones. Como la periodoncia se centra sobre todo en el paciente adulto, se relaciona bien con la ortodoncia actual, qué, en las últimas décadas, ha incorporado a pacientes de todas las edades.
Al tratar adultos, el ortodoncista tendrá nuevos retos, como tratar a pacientes periodontales, en los cuales las condiciones muchas veces, no son las más favorables porque habrán ya perdido elementos o hay elementos con soporte reducido; en contraposición tendremos un paciente más colaborador y que controla, por lo general, mejor la placa que un paciente infantil y/o adolescente, quienes además presentan cambios hormonales que pueden potenciar los fenómenos inflamatorios.
Al planificar cualquier tratamiento de ortodoncia, el ortodoncista tiene en cuenta la situación actual de los tejidos óseos y dentarios y su evolución previsible con el fin de conseguir el mejor efecto terapéutico. Sin embargo, no debería excluir de su sistemática la valoración de los tejidos blandos periodontales, elemento esencial sin el que resulta imposible alcanzar la excelencia en los resultados.
En primer lugar, hay que establecer si el complejo del periodonto de protección va a permitir el mantenimiento de la salud periodontal, antes, durante y después del tratamiento de ortodoncia. Para ello se deben valorar las características físicas de los tejidos gingivales, su grado de inflamación y si existe una cantidad suficiente de encía insertada capaz de soportar el tratamiento de ortodoncia y sus consecuencias en el futuro.
Si se inicia el tratamiento de ortodoncia y la enfermedad periodontal esta activa (o bien por una falta de tratamiento previo o de mantenimiento, a lo largo del tratamiento), contribuye a una mayor destrucción del tejido periodontal, lo que implica la perdida de tejidos que sostienen al diente, y un mayor riesgo de pérdida dental. La combinación de placa, fuerzas ortodóncicas y trauma por oclusión en una encía con inflamación, puede producir una destrucción más rápida que la que puede ocurrir únicamente con encía inflamada, sin someterse a esos movimientos; aumenta el indice de pérdida de inserción periodontal, reabsorbiendo hueso descontroladamente, y consecuentemente, el mayor riesgo de pérdida dental. Cuando se mueve un diente ortodóncicamente, tras la aplicación de fuerzas controladas, desencadena una reacción inflamatoria que no sólo afecta al diente, sino también a todo el aparato de inserción periodontal, incluyendo, tanto el hueso como los tejidos blandos. En los pacientes periodontales, si existe infección, la aplicación de fuerzas no va a poder ser neutralizada del mismo modo que serían neutralizadas en un diente con un periodonto íntegro y sano, con lo que se producirá un importante desplazamiento dentario con aparición y agravamiento de lesiones periodontales. Por lo que podemos concluir que, cuando se realiza un movimiento de ortodoncia actuando sobre tejidos periodontales (tejidos que sujetan al diente) con inflamación gingival, produce pérdida de soporte periodontal adicional, de forma irreversible.
El tratamiento ortodóncico mal ejecutado puede contribuir a agravar la destrucción del tejido periodontal. En particular, la combinación de inflamación, fuerzas ortodóncicas y trauma oclusal. Sin embargo cuando el tratamiento se realiza en forma correcta, se puede efectuar un tratamiento ortodóncico en el adulto con periodonto reducido pero sano sin deterioro periodontal adicional. Estudios confirmaron que: las evidencias de destrucción de tejido periodontal previas al tratamiento no constituyen una contraindicación para el tratamiento, la terapia ortodóncica aumenta las posibilidades de preservar y restaurar la dentadura deteriorada y el riesgo de recurrencia de un proceso patológico activo no aumenta durante la terapia con aparatos.
Se pueden mover dientes con soporte reducido sin que ello produzca pérdida de inserción, siempre y cuando esté controlada la placa subgingival. Por el contrario, la pérdida ósea será mucho mayor al mover dientes hacia defectos contaminados.
Para contrarrestar la tendencia de los aparatos ortodónticos a aumentar la acumulación de placa sobre los dientes se procura usar aparatos y mecánicas simples, y evitar los ganchos, anillos de elastómeros y los excesos de resina adhesiva por fuera de la base de los brackets.
Si los esfuerzos por mantener una higiene bucal entre buena y excelente son infructuosos, el tratamiento ortodóncico debe darse por concluido.
Además, debemos de advertir a nuestros pacientes que el mantenimiento de esta salud periodontal (tanto con el mantenimiento periodontal en clínica (entre 1 y 3 meses) como con la higiene diaria del paciente con el cepillo manual o eléctrico. El uso de interdentales superfloss, es imprescindible, para que el riesgo de destrucción adicional, sea mínimo. Si hay bolsas periodontales y se coloca una ortondoncia, lo normal que es haya una pérdida de inserción muy rápida, por lo que antes de empezar la ortodoncia, hay que hacer un tratamiento periodontal que estabilice los tejidos de soporte del diente y hacer un pronostico para saber si el paciente puede responder positivamente al tratamiento periodóntico-ortodóntico. Para la desinflamación previa del paciente periodontal, se debe realizar un estudio periodontal, e inicialmente de una terapia de desinfección básica con raspado y alisado radicular y en función de su microbiología, con antibióticos. Si después de la terapia básica inicial, sigue habiendo bolsas profundas activas, se procederá a realizar cirugías resectivas o regenerativas. Una vez el periodonto esté estabilizado y sin inflamación, se inicia el tratamiento de ortodoncia utilizando fuerzas ligeras acompañadas de un seguimiento periodontal. El periodoncista también puede prevenir la aparición de problemas periodontales relacionados con los movimientos ortodóncicos y tratar las complicaciones que pueda tener el paciente a lo largo del tratamiento.
Se debe esperar aproximadamente de 1 hasta 9 meses, post terapia periodontal (en función del tipo tratamiento periodontal realizado) para iniciar los movimientos ortodóncicos, que implica un tiempo prudencial para los procedimientos de regeneración y recuperación de las estructuras periodontales. También, de forma periódica, (entre 1 y 3 meses) y durante el tratamiento de ortodoncia, el periodoncista debe realizar el seguimiento de la salud de los tejidos, eliminar todos los irritantes y reforzar la higiene bucal del paciente según vaya siendo necesario.
La fase de tratamiento y mantenimiento periodontal junto a los procedimientos de ortodoncia, deben juntar esfuerzos para conseguir el control de los tejidos periodontales durante el tratamiento ortodóncico. Las bacterias, tienden a recolonizar la bolsa periodontal desde otros reservorios bucales y, si no se actúa de forma adecuada, la enfermedad tiende a reactivarse al poco tiempo, y a destruir lo tejidos de sostén del diente, si no hay un buen trabajo de equipo entre periodoncistas, ortodoncistas y nuestros pacientes.





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